Isabella, siempre Isabella......

31 oct. 2012





En realidad, esta Isabella, tiene la frescura del campo y está encerrada en la ciudad. Ya habrán adivinado que tiene dos nenas, pero no es mi alter ego porque ella tiene una sonrisa luminosa, de esas que le tiran a uno alegría como al descuido, pero con ganas.....el cabello le sigue a esa sonrisa, porque es de color maiz, huele a mamá como dicen las nenas...Delicada, sin llegar a fina,  simplemente femenina por donde se la mire, soñada como aquella Katherine Ross mimada por Sundance y Buch Cassidy (claro que quisiera ser yo)...Después de un tiempo, en el que probó quedarse en casa, Isabella empezó a notar que los días siempre traían sorpresas inesperadas, pero de las que ella misma se había ocupado en alentar y anhelar. En fin, lo asombroso era que convocaba gente detrás de una idea apenas posible y amanecía con mil mensajes de vuelta y con interés. Sin embargo,  las mañanas  en su casa al principio  eran medio entre desordenadas y agobiantes, se levantaba : vestía a sus dos nenas, quería ser dura pero no le salía, ella la había pasado lo suficientemente mal, como para no dudar ni un minuto en hacerlo,  preparaba  el desayuno, las peinaba y las despedía con abrazos interminables..... pero cuando se iban la robaba  una angustia extraña de la que no podía escapar ni ofreciendo dinero para el rescate.... y por un rato, esa tristeza la obligaba a quedarse agarrada a la cama, a la almohada y cuando su esposo (si también tiene uno), se despedía para ir a trabajar parecía que el mundo se le venía encima, y tenía la sensación de estar totalmente perdida....hasta que decidía encender la luz y seguir en su peregrinaje al pobre de Harold Fry "El insólito peregrinaje de Harold Fry", novela cuya historia la arrebataba y la alejaba por lo menos un rato de la angustia, sólo por el dulzor del cuento, a cuyo personaje daban siempre ganas de seguir .... Harold era un señor dócil de 65 años de edad (no se lo cuenten a Piru), que después de haberse jubilado, vivía con una mujer tan tranquila como él, repitiendo ambos rutinas en automático.

 Un día recibe una carta de otra mujer, una mujer que se despide porque está muriendo en el otro extremo de la ciudad.... Entonces Harold decide responder unas líneas entre alentadoras y de congoja, y sale a dejar la carta en el buzón...pero de pronto advierte que eso no es suficiente, tiene que ir caminando a verla. Si ya se, da muy rosa, jaja muy Montero, pero no nada que ver, aún sin ofender a las fans de aquélla y otras similares - ya advertí que este blog no es apto para todo público. 

 La historia de Harold contada como está es irresistible, porque en el camino va descubriendo cosas que lo animan y nunca se le habían ocurrido... la candidez del personaje que de pronto se despierta, y encuentra extraño devolver la misiva con algunas lineas de aliento y compañía solamente y conforme avanza en su travesía va descubriendo quién es realmente él, todo lo que se había guardado durante años..... y la sencillez con que la escritora  Rachel Joyce describe la historia, es sinceramente impecable.

 Así que Isabella entre sus libros, tiene momentos de deliciosa soledad que fue aprendiendo  a tomar como grúa para acercarse al café  por la mañana con la luz del sol en el jardín y darle como Harold para adelante.....pero en auto !!! Mañana, empieza estoicamente de nuevo a trabajar,  y encerrarse en una oficina, veremos con que se encuentra, por ahora sabe que ese regreso también puede depararle alguna sorpresa siempre inesperada muchas veces cruel, pocas amable.... pero la cosa es asi, lástima que olvidamos que somos nosotros quiénes, por cierto decidimos que nuestra vida fuera así......





Cuentos de Hadas suburbanas . Todos los derechos reservados. © /Desarrollo: Maira Gall / Ilustraciones: Lau Rolfo