Gayumbos, bombachas, hilo dental, cola less, culotte......

2 jun. 2013





Isabella nunca fue muy fanática de la ropa interior, mejor dicho nunca supuso que en esos detalles también radica la cosa. El algodón la definía para todo, imaginó que la sencillez de la textura blanca era imbatible para llevar la líbido a su punto justo. También tenía un límite para las formas, en ella aplicaba la vedetina. Eso, usaba vedetinas de algodón. 

Aburrida ?, nunca lo había pensado así, le parecía que el cuerpo, el costado femenino, esa delicadeza apenas visible para ojos entrenados que invita inocente a los que saben mirar, era más que suficiente, lo único que importaba en una linda cama o en cualquier otro lugar donde se perdiera absolutamente el dominio de la razón para entrarle directamente a un barullo de pieles encarnizadas, forcejeando como en una ring de boxeo, cuando ya el cansancio, y las ganas de no caer, de seguir con la pelea, hacen que uno se agarre del otro. Sin arbitro que separe, detenga la pelea y levante la mano del ganador. Acá gana el arrebato descontrolado que no quiere detenerse...

 Sin embargo, con el tiempo descubrió, que como en el teatro o en el cine, el vestuario siempre  motiva, sobre todo el colorido. Lo notó, asombrada de prestar tanta atención cuando vio la nueva puesta en cine de Ana Karenina. Desde los vestidos hasta las perlas que le pusieron a la lindísima keira knightkley, la hicieron irresistiblemente seductora. 


Entonces pensó un minuto y medio, abrió la cómoda y todas aquellas bombachitas que recibió como souvenir de su amiga Andy provenientes de todos los rincones del mundo, vieron la luz del día y luego verían mucho más.

 Su amiga le había traído desde culottes con frases hechas, hasta hilo dental de color lila. Por ahí, asomaban transparencias, pero todo muy fino porque Andy no compra de  trola   barata, dice ella, pero de solo verlas no hay duda son para un escenario diferente al  mundo  que se les ha vuelto tan doméstico. Aunque se puede recrear,   esas  fantasías bien llevadas caben con la rutina diaria. Entonces recuerda los  Burdeles que describía Erica Jong en "Fanny" y la excitación que con 13 años le erizaba la piel escondida en el escritorio lleno de bibliotecas de su papa.

  Le está tronando otra película en la cabeza, esta vez cantada y bailada, y con una aparentemente naive Nicole Kidman. Se le aparece la explosión de colores de Molin Rouge y lo propio, el vestuario, las can can, las piernas moviéndose.... Pero por ahora se detiene en la historia que leyó haciendo el ingreso a la facultad, entonces su papa la había alentado a hacerlo  leer "Miedo a volar", de la mismisima autora, para iniciarla en el tema, es raro de un padre a una hija, pero el de Isabella era un hombre abrumadoramente especial,.,. Se ve que ella literalmente quedó en ese miedo a volar y no se dejó llevar por el mar de posibilidades que hasta que apareció esa novela hicieron reflexionar a las mujeres de toda una década, menos a ella, paradójicamente nacida en una modernidad aggiornada y permisiva con el placer de la mujer...

Ahora, se le hace fantasía la cabeza. Va armando su nuevo vestuario sobre la cama desnuda, le agrega perlas. Ensimismada en eso, no escucha a Bob Marley con su Redemption song en el celular....es Andy que la despierta. Le cuenta, claro a ella le cuenta todo lo que se le pasa por la cabeza, y su amiga se muere de risa del otro lado y le ofrece seguir imaginando en su casa, ella tiene más cosas, algunas obcenas, raras, pero tiene que llevar a las nenas.

 El C3 es un caño, se lo han criticado por el color, negro, le dicen "el sepulturero", pero vuela hasta el departamento de su amiga, allá por Núñez, la mata la curiosidad, de pronto quiere los detalles, los adornos, quiere verlo todo. Mientras los chicos juegan, las dos se encierran en el cuarto y Andy empieza a desparramar soutien, cola less, hilo, culottes, y aparatitos ???? Si su amiga la sorprende con accesorios varios, imposibles, increibles y diminutos que por arte de magia toman forma, colores, sabores....Puaj esto es una chanchada, de donde lo sacaste, es de frutilla ??? frambuesa ??? y que se hace con esto ???  la carcajada saca a Isabella del sopor...los golpes de los chicos en la puerta tambien y la puerta que se abre y les pega.....

Entran corriendo y encuentran a las mamas, por un momento alucinando, hasta que los gritos de los chicos las despiertan de la ilusión que se hace trizas como una copa sobre el piso limpio...Los chicos entran en malón, y las risas toman por asalto el cuarto, vuelan bombachas, algunas quedan de máscara en la cara de los más chicos ....agarran los aparatejos y las preguntas arrecian.....Volvemos a nuestro papel, inventamos más historias, hacemos malabarismo recuperamos todo.   

Los nenes se van, nos sentamos en la cama y nos miramos satisfechas. Ilusionadas. Todavía estamos despiertas, todavía seguimos aca con las hormonas como fuegos de artificio, descubiertas, pero iluminadas. Si, somos mamas, pero tenemos sangre en las venas, nos miramos, nos tiramos en la cama y nos acordamos de mil anécdotas de la facultad, todavía a flor de piel, salvando el alma los recuerdos.





Cuentos de Hadas suburbanas . Todos los derechos reservados. © /Desarrollo: Maira Gall / Ilustraciones: Lau Rolfo