Los martes, piojos

6 jun. 2013





Y entonces fue martes. Pensamos que esta vez estábamos preparados, ese sábado le hicimos trampa a Pipa, y la cubrimos de mimos. Quiso ir a una conocida Hamburguesería, resignamos dignidad de nuevo, agachamos la cabeza y entramos en ese mundo de frito, refrito, gente apelmazada, niños moqueando por todas partes, lugares chiquitos, y sucios, sujetos a la prudencia de cada uno en la limpieza de la mesa robada, mientras ellos hacen la cola para pedir. Entonces,  silbo bajito, avergonzada mientras retan a una nena, "porque no podés guardar mesa si todavía no tenés la comida". Me salvó, que justo dejaron una bandeja y yo inicié por pura, culpa un acting de mama preparando la mesa.

Todo esto, escondía para Caro la trampa fatal de la que nada sabía, (ojo esto aplica a todo, desconfíen cuando hay tanta gentileza, y abundan los regalos y la predisposición para ir a casi cualquier lado que se les ocurra aunque quede a una distancia de 200 km de su Hogar), turno para ir a una peluquería, esta vez de barrio para abaratar costos,  y sacarle los piojos, porque estamos cansados, y tenemos ganas de pasear, y ellos saben y van a acabar con todo como Milla Jojovich. Esta vez que lo hagan los expertos, los otros....se ve que nosotros no estamos preparados, ni cultivados para aniquilarlos, son peores que los zombies, resisten....Y queremos recuperar nuestra dignidad de adultos, no queremos que nos reten más como si estuviéramos en el colegio secundario, porque empeñados en ajusticiarnos el colegio sigue abrumando para nuestra sorpresa a dos casi temibles abogados, que se mueven bien en otras áreas pero castigados como niños en el colegio.

Caro lloro, aguantó, nos odio, y al final con la dulce mano de Leila, no quedó ni una liendre, nos mandaron control, el martes 18.45 hs....Esas citas imposibles, que nunca van a concretarse. Estábamos listos. Sin embargo, yo dudaba. Llegue temprano y bien ese martes al trabajo. Y cuando tenía a los jefes encima, en el peor momento empezaron a sonar todos los teléfonos, y el celular.

 Amelia : Anita carolina no quiere ir, llora, y llora y llora, dice que no la van a dejar pasar que se queda, que no va. Dice que no entiende por qué tiene que hacer esto, no quiere comer y a la puerta está el broncoespasmo....Me salió la Leona.... para hacer tiempo llamo a Marcelo, asi  habla un rato con ella y yo con el Colegio. 

Llamo, se que en secretaría hay una loca, pido por Beto, el que todo lo capea y lo comprende. Le explico rápido, no tengo fax, no funciona el mail, no me queda otra que el teléfono ( es reloco, sino mando fax o mail, desconfían de mi por teléfono), le explico todo rápido con una camarista con los rulos de Marge Simpson a la enésima potencia que quiere para ya, que le haga el sorteo de expedientes  que le tocan, para llevarse alguno a su casa. Pero me concentro tanto en la conversación que la pobre se desinfla y se va...

Beto me dice que entiende, pero que antes de pedir hablar con la Directora, pruebe con la gente de Educación Fisica, hociqueo, y bueno pasame...cualquier cosa te llamo de nuevo. Me pasa con Federico, le digo que con el loco y viejo, la pared Ovidio, no. Entonces vuelvo a explicar : tengo una nena de 7 años, que esta llorando en casa porque ya no quiere volver a pileta. Pago una fortuna por el colegio, pago una fortuna por los tratamientos y pago caro perder descanso por pasar noches despues del baño sacando piojos. Pasa que se los hago sacar por expertos, entiéndase los que ustedes sponsorean "Chau Piojos" o alguna peluquería de casa para que se los saquen un sábado, el domingo cumpleaños lleno de nenes, el lunes micro y colegio, para el martes pileta, otra vez los piojos.

 Entiendo que esto es una epidemia, pero los excede a uds. y a mi, y la nena se traumatiza hasta terminar en un broncoespasmo por dejarla afuera frente a todos sus compañeros con un cartel que dice "AQUI PIOJOS".

Respuesta : nosotros debemos acatar las reglas de la pileta pública, si la nena tiene piojos no puede entrar. Y yo fatal....disculpame, la nena usa gorra para pileta, ya está asustada de ustedes como los judíos del tercer Reich....Ni mi hija más grande pasó por esta rigurosidad. Tiene siete años, y el pelo finito y claro, las que tienen un casco pasan porque los piojos estan bien adentro, no vale...porque a confesión de madres todas tienen piojos y no se esmeran como yo que trabajo todo el día. Además no es lo mismo ver con luz artificial de noche...Bueno señora ( aca estaba a punto de asestarle un golpe bajo, porque señora tampoco va), lo que ud. me dice excede lo que yo como profesor puedo hacer, asi que si usted insiste hable con la Directora. Si,  evidentemente voy a tratar de hablar con ella....Corto, vuelvo a llamar a Beto el grandioso, le digo que no tuve suerte, y que no se preocupe le dejo una nota mañana para una entrevista, pero que  hoy Caro no va. Y agrego, mirá  el papá y yo estamos en el centro, a una cuadra del obelisco, yo en tribunales, haciendo sentencias, y te puedo asegurar que con este tema de la responsabilidad que intentan deslindar sobre un club que ustedes eligieron para que las nenas hagan pileta y al cual se entregan diciéndome que lo que ellos digan debe ser, y que nada pueden hacer al respecto, es bastante opinable, que yo he condenado a más de uno que pretendía eximirse tontamente del control que le cabe sobre aquel lugar.

 De pronto Beto me dice a ver esperá un minuto, y aparece una voz femenina de locutora del Isser. Mire estaba hablando con Beto y me pasó, no sé con quien hablo. Me contesta soy la Directora ( a todo esto tenía de nuevo a Marge encima mío, gesticulando), le repito toda la historia de nuestra vida desde hace dos años....pensé que la había cautivado. NO. Me contesta, justamente la epidemia ha recrudecido tanto que somos más estrictos (justo ahora todos son tan estrictos, por qué...para qué), mis hijas también tuvieron piojos, ahora son grandes ya ni me acuerdo, pero lamentablemente vas a tener que seguir cumpliendo con esto. Pero Caro no da más, tiene cuero cabelludo de bebe, ya la lastimo...y al día siguiente sube al micro y todo empieza de nuevo. Entonces hacele una trenza, y ponele unos palitos que se compran en la farmacia y que evitan que se les suban por el amargor que contienen....si, si, ya me explicaron. Y además tenés que alternar productos porque se acostumbran (no, enserio ? como si no lo hubiésemos intentado todo). Me puse más que firme, la asuste un poco con Tribunales y la responsabilidad del Colegio....Entonces aflojó, me dijo la voy a acompañar yo, le voy a hablar y voy a ir con ella a pileta.

 Bueno no hace falta, con hablarle, comprenderla y calmarla me parece suficiente. Se plantó que no, que iba ella. Bueno un poco me alivió, sentí que todavía podía ganar la carrera, hasta que sonó el celular y la voz grandilocuente de Carolina tronó al saber la última noticia y se quebró en un hilo, que alcanzó a asestar el golpe mortal y me comió el cerebro  creyendo que soy un zombie, acabó conmigo.....no mami, si va la directora conmigo es peor ! todos se van a dar cuenta que pasa algo malo.......Y ahi en dos minutos, volvió el cerebro a la cabeza y recordé claramente el estigma de chica acompañada por directora fatal.....destino final un poroto. Ah les dejo unas ilustraciones de las que tanto me gustan una siempre es del imposible Pablo Bernasconi y las otras se las debo pero pertenecen a gente de la que sabe dibujar con mis ojos........





Cuentos de Hadas suburbanas . Todos los derechos reservados. © /Desarrollo: Maira Gall / Ilustraciones: Lau Rolfo