Un día despues de los 40....

22 ago. 2013





                    Isabella, está empezando de nuevo...



Mintió, ecografía transvaginal, ya le habían sacado un ovario. Miró con atención a la secretaria y al resto que andaba cerca de ella  y se escuchó decir en un susurro "Tengo que estar a la una en junin 1023 " y todos la miraron entre preocupados y con cierta pena. Salió 12.30 hs., estacionó donde siempre sobre uruguay llegando a Santa Fe. Allí la espera un mini garage con trampa donde los chicos -dos- se vuelven locos pero lo sobrellevan, con esa rampita que gira y les da margen para moverse.

 Ella ya sabe que hay como mil autos pero en dos segundos todo se ubica en su lugar, entonces lentamente les sube el auto a la rampa, espera el ticket y se va. Estos chicos que entran y sacan autos, no son profesionales( entiéndase abogados, arquitectos o médicos) pero los venera porque mantienen ese buen trato a pesar del evidente cansancio y no pierden el humor. La expresión de la mirada de ambos es de franca picardía pero con sabor a responsabilidad.  Todavía no sabe cómo logran ubicar a todos en su lugar y la conocen, eso le encanta que la conozcan y mantengan una rutina idéntica, fácil  para cada vez que llega y la misma cuando se va. De hecho es encantador que solo a ella le bajen el auto hasta la calle. O que aquel día que la cara se le deshacía de dolor y llanto irremediable, la miraran dulcemente, y cuando se iba, al bajarle el auto uno de ellos le susurrara : "que estés mejor"......

 De ahi vuela a Montevideo al 1.100, se enrosca, hay una plaza, y da mil vueltas hasta que llega, al departamento que se ha transformado en el último recurso, tiene fe en ello. Es la esposa de su ginecólogo, el que conoce hace como 12 años, el que la hace reir y le permite todo, el que tuvo a Agus.

Hace dos años murio su papá, su aliviador, su todo - ella lo tenía calculado- como con sus abuelos. En efecto, hubo una tarde, la tarde que se le repite llena de amargura y de culpa.  Recuerda que él estaba feliz. A pesar de ser un hombre aplomado y enorme, era muy tímido, había llevado una vida dura, se había sobrepuesto a miles de tragedias. Le iban a dar un reconocimiento en la Facultad de Derecho como : "Profesor Emérito", y estaba contento porque Isabella lo iba a acompañar con sus nietas.

Cuando llegó manejando el enorme Toyota, Isabella lo notó mal, algo andaba mal, y pensó en ser ella quien los llevara pero le ganó el cansancio del día. A duras penas lo acompañaba, si hubiese sabido no habría dudado un minuto en sobreponerse a la falta de sueño y llegar a la Facultad, con la satisfacción de haberlo alcanzado con toda su familia.

 Manejaba mal, como si hubiera perdido todos los reflejos, en un punto Isabella se asustó, pero no hizo nada más que aguantar y lo peor, empezó a pensar que ya estaba grande, los dos estaban muy grandes, su mama también. Calculó con ligereza que si su mama moría antes, él se le iba a desaparecer, en cambio al revés, su mamá aliviaría los ánimos, se aflojaría haría todo aquello que la intelectualidad de él alejaba, por terribles prejuicios o por tomar partido por determinadas ideologías, considerando que el resto de las cosas que amenizan la vida no son más que pura frivolidad. Si eso, era lo peor que tenía, no se permitía disfrutar de llevar una charla tonta y liviana...

Ahora le duele la culpa, parece que lo hubiese anticipado por necesidad. Recuerda que con sus abuelos, los que más  quiso, también como en el bingo, un poco el azar y otro la conveniencia, dibujaron el destino. 

Primero, ella Doña Santa, la de los chocolates Jack, la que siempre esperaba en la puerta, silenciosa, cariñosa a más no poder, y firme pero dulce y después él, Salvador, el que se presentaba todo sonrisas a buscarlas al colegio, el que calmaba a su mama  que sufría severas crisis nerviosas luego del trabajo, ante la tarea diaria de la nena, a la que le llegaban más los gritos que las posibles explicaciones y soluciones sobre cuentas de sumar y restar, o análisis de oraciones.

 Recuerda que su abuelo mandaba a su mama a acostarse, -deja que Isabella asi no va a aprender - mientras decidía ser él quien terminara de enseñarle la hora, las manecillas, los minutos y los segundos, y la hora se hacía sencilla - no se olvida ese día, en un punto llegó a pensar que iba a ser imposible, la única nena que jamás sabría la hora, no tendría noción del tiempo, ni podría contestar cuando le preguntaran.

 La muerte de ese abuelo fue peor, no por trágica sino porque, esa nena de doce o trece años lo supo casi inmediatamente. Venía presintiéndolo, así que como él vivía en un pasaje y ella tenía miedo de viajar sola en colectivo, recurrió a su mejor amiga y como un juego le suplicó que lo visitaran en bicicleta. Y así fue, ella e Ileana dos o tres veces por semana lo iban a ver....Sin embargo el abuelo no dejaba de venir a su casa, pasa que justo ella quería ser la segunda de la abanderada, no la movían de ahí, había aprendido a estudiar y cómo ! y le producía cierta adrenalina esto de sobrar, que las demás la apreciaran por algo, destacarse e incluso ayudar a otras compañeras. Pero el abuelo no tenía idea de esas cosas y se quedaba en silencio con ella mientras estudiaba. Entonces fue que empezó a tomarle la mano, al abuelo, si, para no olvidársela, todavía la siente y la sostiene, de hecho encontró una mano parecida que la cuida como él (bueno eso es lo que ella quiere creer).

 Esta habilidad que le adelantaba la fatalidad de un ser querido, sabía ubicarse, era oportuna, aunque aparecía de pronto. Entonces ella percibía que debía llegar inevitablemente el momento de alguien que amaba profundamente y evaluaba pros y contras, edades, consecuencias de acuerdo a las circunstancias y personalidad de cada uno, lo hacía inminente hasta que ocurría....y después seguía todo igual, mantenía el recuerdo y todo en orden. Esta vez, pasó de nuevo, con su papá, o eso cree ella, pero no le dio tiempo para el cálculo prolijo, para organizar consecuencias, dosificar tristeza, comerse los mocos, enojarse, irse del trabajo un tiempo....Esta vez, esa muerte le abrió la puerta de aquel hermoso placard en la pelicula "Crónicas de Narnia" para descubrir un mundo nuevo ahí nomás detras del otro.

 Se despertó de pronto, como si se le hubiera cruzado una pesadilla, no como Aurora con el beso del príncipe. Y entonces lo  supo. Ya no era una nena,  no había más cobijo en el ala del Halcón.... Supo que de ahora en más todo estaba en sus manos, no abuelos, no padre.Y entonces empezó su propia historia, que ya tenía forma, la del lápiz negro apenas rozando la hoja.

 Supo con una claridad de mentalista que lo que hacía no le interesaba. Desde que su papa murió, perdió la posibilidad de entrar al garage de su trabajo pero no por eso precisamente, fue pura casualidad y maldad de alguien que de tan tonta no solo no va a entrar en la historia sino que lo hizo sin grandilocuencia de malvada fatal - hecho que por supuesto le quita interés a la cosa - sino por pura estupidez. Pero a ella le vino genial porque descubrió un par de lugares sensacionales de ida y vuelta a su nuevo garage, que la alentaron a probar algo nuevo.

 Una galería de arte, que huele a misterio sobre Talcahuano entre edificios viejos, almacenes antiguos y casas de comida de segunda. En la misma zona una juguetería extraordinaria y del otro lado, una casa de comics, libros, peluches y ciencia ficción que la apasiona, negocios de música muy escondidos y   toda la gente de una conocida casa de electricidad que la sorprende todas las mañanas con estentóreos "Buenos Dias". Este pequeñísimo mundo nuevo, le ha deparado otros intereses que lejos están de aquellos  jurídicos que por lo menos a ella le parecen de lo más estúpidos e inútiles que ha conocido. Vivir de cerca un mundo que pensaba importante porque condensaba una serie de valores moralmente imprescindibles para contener y conciliar a la gente, se le transformó en un enorme monstruo cebado de poder y corrupción, que no solo no cumple aquella ilusión que tenía sino que esta lejos, muy lejos de funcionar seriamente. Es absolutamente  desalentador  para cualquiera....y ella es más cualquiera que nadie. 


Entonces empezó de nuevo, pero con una lista, la lista de las cosas que va a tolerar : 1) mujeres, solo las que aprendieron a quererse, el resto no hace más que dañar, valen las que saben quienes son y para que importan; 2) hombres, solo los que la conocen y saben como tratarla, entre algodones, viviendo para y por ella, los demás no tienen lugar 3) Su mama y su hermana 4) Los enredos con dos nenas preciosas que le dieron algo de sentido a su vida, mucho en realidad,

Y lo que no va a permitir más : 1) El permanente abuso de poder. 2) Terminar aterrada en una oficina por dinero (el sueldo asegurado a fin de mes), 3) Retos de personas que son tan adultas como ella, pero la ven y la tratan como si tuviera 9 años o menos (cosa que en otras circunstancias sería encantadora), 4) Irse a cualquier hora, sin rendir nada. Lo cambia por retirarse cuando se le cante, entiéndase cumplido el horario, ni un minuto más, 9) La rigidez del sistema, como si no pudiera mejorarse. De modo que cuando le digan "aca siempre se hizo así" o "las cosas son así", se va a plantar proponiendo algo distinto, no se puede perder la creatividad en conocimientos muertos, por información que culturalmente ha elaborado ideas para solucionar cuestiones determinadas por circunstancias históricas, culturales y a veces impuestas por el asentamiento de un grupo en un ecosistema natural dado, que también condiciona, al momento de poner sobre la mesa la supervivencia (motor increíble del ser humano) . Todo esto se ha arraigado a tal punto, que el común de las personas en pos de la supuesta tranquilidad que da la rutina,  no parece notar que las cosas cambian permanentemente y uno debe incorporar lo pasado y mejorar lo futuro ......algo así.....

Esto, señores para Isabella es un Kata, no el del deporte oriental, tampoco el literario que pergueñó el señor Casas, el suyo, que funciona igual que los otros, como un pequeño mecanismo de defensa.....  Por ahora se conforma con sus adorados kozik, especialmente el de la foto, que le encantaría tener de guardaespaldas....




Cuentos de Hadas suburbanas . Todos los derechos reservados. © /Desarrollo: Maira Gall / Ilustraciones: Lau Rolfo