25 años después......

11 sept. 2013








Después de un insólito mail y mucho pensar (si lo pensé y eso es bueno....otras veces no voy directamente), decidí aceptar ir a la reunión de exalumnas de mi colegio. Me aflojó el tema de los 25 años y el hecho de haber perdido toda inhibición. Crecí, por suerte, la mirada sobre las cosas y el valor que les doy ahora es muy diferente. Supe que esta vez, no me iba a preocupar, si hablaba, me hablaban, reconocía, o me reconocían.... Pura curiosidad y ganas de pasarla bien un rato, chusmear, ver en que habían terminado las demás : radiantes y exitosas, casadas, solteras, hijos ?, o solo el humo de una promesa ?. Convoqué al grupo que sigo viendo y nos alenté a todas. 

Había que llevar algo para comer y un regalo para un rifa. Yo venía de Moreno debajo de una lluvia torrencial.... y una vez que me quedé sola en el auto, además de mensajes que arreciaban como la tormenta, se me manifestó como un torbellino, una sucesión de recuerdos que casi me hace volver sobre mis pasos y abandonar ese microclima de diversión que había idealizado. 

Recordé una vez que con chicas de otros años, más chicas algunas otras más grandes nos había agarrado tremendo ataque de risa en el piso de arriba, algo que vimos por la ventana, no se, solo que una de ellas terminó haciéndose pis encima....una tarde de  sol radiante. Se me dibujaron preciosas esas tardes de sol, cuando ya llegaba la primavera. Solíamos tendernos cual lagartos en el patio grande y a mi me encantaba que me peinaran y por alguna extraña razón siempre había alguna dispuesta a acariciarme el pelo. Muchas venían a casa a estudiar porque yo era la única que les hacía la vida más fácil a las que más les costaba, de hecho se que hice pruebas ajenas, incluso una vez, a mi compañera de banco cuyo nombre era Giselle en ese momento, le desarrollé todos los cálculos y su respuesta para una prueba de matemáticas, escribiendo en una pared que tenía cerámicos de cocina, todo con marcador, borrando rápido a medida que la maestra se iba acercando. Fui muy piquetera, armé y pelee con las monjas por un centro de estudiantes y les llevé la contra muchas veces por puro capricho, por renegar contra el NO fácil que devolvían sin dar ninguna explicación. Había profesoras terribles como la de geografía y la de biología, por suerte pude con ambas....También hubo malos momentos con un grupo de chicas sinceramente odiosas que debo reconocer me hicieron pasar malos ratos..... Pero ahí, estaba yo estacionando el auto frente a la puerta, y las veía, a mi grupo de amigas, en la esquina esperándome como cuando era chica.

María José, Gaby, Maru, con dos bolsitas en la mano. Edith no había llegado. Saludé, y con el primer comentario de María José me empece a reir, "chicas que ratonas como vamos a ir con esos dos paquetitos de masas", "llevémos otra cosa"......Edith (dijo Gaby) como siempre tarde.... Entoncés disfrazada de maestra, vimos llegar a Carina, ahora directora del colegio, en el exacto papel de directora de colegio, con un perfume imposible, que saludó y dejó encima nuestro. En dos segundos la aniquilaron.....Parece desodorante de ambiente, María José lanzó un "Para mí es un perfume viejo, de esos fuertes que usan las señoras mayores"(habló la joven cuarentona, pensé para mis adentros), nooooo, dijo Gaby es un perfume barato, de poca calidad.....apareció edith, preguntó "qué es ese olor ?" y entre risas, como si tuviéramos catorce años y volvieramos a la tarde un miércoles de gimnasia entramos.....

 Casi nos morimos del susto, había una monja y todas señoras de más de sesenta años.....el encuentro era para agasajar a las de 25 años de egresadas y a las de 50 años. Salimos al patio grande a respirar, "Dios mío, dijo María José miren eso si llegamos vamos a ser como ellas......". Nos mostraron donde sentarnos e inmediatamente María José nos iluminó la falta de picardía porque resultó que lo que cada grupo traía era su propio alimento. "Les dije, sonrió eso les pasa por ratas, comprábamos unos sandwichs de miga y estabamos de maravilla".....

De ahí a la misa, todas en primera fila, comportándonos como adolescentes, yo al lado como siempre de mi compañera de banco y el resto de mis amigas. A medida que llegaban, María José me hacía tentar, y me probaba que nada había cambiado, los grupos se mantenían sin disimulo burlándose unas de otras "Y ésta picada de viruela quien és ?".Las imposibles por lo estúpidas, estaban para ganar el premio, no cambiaron nunca, empeoraron pero mejoraron la sonrisa falsa....Cuando terminó la misa una señora, se nos acercó y nos dirigió como si fuera la profesora titular, después de decirnos que nos habíamos portado medianamente bien.

Marchamos en fila, como años antes, para sentarnos. Nuestro grupo apelmazado, todas pegaditas como cubriéndonos del frío y alejadas por metro y medio de las pesadas, cuyas carcajadas se escuchaban ahí  cerca nuestro sin intercambiar una sola palabra. Nosotras también nos reímos, pero sin maldad. Me conmovieron los intentos de María José por acercarse a hablar con todas, incluso con chicas con las que nunca estuvo. Y me dulcificó la expresión, el recuerdo de Leticia, que me dijo que hacía unos días se había acordado de mi, porque su hijo no tenía como resolver el tema del corte para el almuerzo y volver a su casa no le convenía. Ella le contó que yo que vivía a una cuadra, todos los miércoles y los viernes les había ofrecido a un grupo bastante numeroso venir a casa a almorzar y de ahí vuelta al colegio. Sin embargo lo que más me enterneció fue que me dijo "nunca me olvidé que tu mama preparaba alitas y patitas de pollo para todas de vez en cuando, porque a vos te gustaban mucho y al final a nosotras también", "sabés que ahora le hago lo mismo a mis hijos ?".....La pasamos bien, hicimos bromas, miramos fotos, yo no entendí como me había parecido siempre tan fea en las fotos.........para nada, que tonta lo que me perdí por pensarme casi deforme....( exagero un poco, no fue para tanto tampoco pero muchas veces descreí  que fuera posible que tantos chicos se me acercaran, me han dejado incluso golosinas debajo del banco, eso fue en otros colegios....y será motivo de otro post).

Noté que muchas habían ido en un esfuerzo tremendo por encontrarse con gente conocida, y la imperiosa necesidad de contar que estaban solas, que se habían separado, las habían dejado por sorpresa......pero con la idea de demostrar fortaleza. Allí estaban, pero ya habían superado el tema. Nunca les creí, me dio tristeza en algunos casos pero me alivió no haber llegado a eso todavía. 

 En cuanto a las jodidas.....todas solas, a los gritos, mal vestidas, igual o peor que entonces..... Una pena.... Las miré como si nunca hubiesen abandonado el colegio, porque se sentían reinas entonces, y ahora como aquella malvada de cuentos de hadas, devenida en villana capaz de todo por ensuciar a una hermosa blancanieves, luchaban contra una mediocridad barrial de la que nunca intentaron salir. Claro, sin esfuerzo es más sencillo bajar línea en el ámbito conocido del barrio, o de un lugar como el colegio en el que quedaron inevitablemente atrapadas como la madrastra de blancanieves confiadas en el poder del espejo, creyendo que les devolvía siempre lo que querían ver........






Cuentos de Hadas suburbanas . Todos los derechos reservados. © /Desarrollo: Maira Gall / Ilustraciones: Lau Rolfo