Hombres, parte I....

13 nov. 2013




Además del dulce de leche, la chocotorta es una fuente inagotable de ideas. Mientras la pienso, luego cuando la saboreo y finalmente al terminarla. Entonces, mientras junto las pocas migas que me quedan se me vienen a la cabeza, las otras muchas cosas que adoro. Me detuve en una, los hombres. Tal vez no debí decir "cosas", pero me pareció, que tampoco daba para hacer una clasificación y ubicarlos en su lugar. Aunque para que mentir, los traje hasta acá para hablar de ellos... En "La Grieta" Doris lessing me dejó pasmada, con una historia sencillísima sobre como empezó todo. Háganse una idea fácil, cavernas, mujeres echadas como focas durmiendo al sol, todo organizado y de pronto aparecen ellos.....


Durante el tiempo que estuvimos en la estancia no hubo chocotorta, pero creo que la idea del cuento me la dio la bocha de helado casero de durazno con salsa de dulce de leche, que al final  resulto ser, el último postre. Una exquisitez que fue de suma colaboración lo mismo que un hombre que puso en evidencia, lo que para muchas es un tremendo defecto en el género masculino, y para mi una enorme cualidad. 

Pasen y lean : esta vez en Peuma Hue, nos tocó la cabaña de los Coihues. El coihue es un árbol muy frondoso que crece en el sudoeste de argentina cerca de la cordillera de los Andes. Entonces como ya les mostré fotos, imagínense una cabaña rodeada de coihues. Desde que llegamos esa hermosa casita de cuentos, se ha resistido a recibirnos, la cerradura no funciona, tiene una maña. Lo raro es que cuando uno se aprende las mañas, apenas reconocerlas descansa en saber como andarse con ellas no ? No esperen ningún remate, las mujeres tenemos más mañas que los hombres, ellos creen que estamos locas o algo parecido y claro no saben manejar la situación que por lo general se les escapa de las manos. Se torna en fastidio e irritación, y se pierden siguiendo un rastro falso. Porque digan la verdad chicas, les dejamos un rastro de semillas que se devoran los pájaros en dos segundos, los queremos perdidos, devanándose la cabeza por encontrarnos, y acá creo que sólo yo me casé con el último boy scout que, sin embargo tampoco conoce este terreno. Así que los pobres, se pierden sin solución, no saben manejar, no conocen este circuito de fórmula uno, que es mucho más dificil que el de Hungría, tampoco es fácil adelantarse como en el de Sepang, ni un  paseo de ensueño como el de Mónaco. Pueden abrir una puerta con un ardid y un pase de magia señores, pero de las mañas de las mujeres muy pocos saben (porque confieso que la idea es que nunca se enteren, el premio se lo lleva el que logra girar la llave con la garra del converso que se apasiona, se vuelve fundamentalista de la mujer y sabe armarse de paciencia para hacerla tronar). Disculpen por momentos me voy al pasto. Vuelvo. Como la cerradura se había vuelto un "tema" y aparentemente no es normal por estos lares pensar en cambios de cerradura,  y cerrajeros,  simplemente nos dijeron que dejáramos la puerta abierta sin temor. Y claro eso hicimos, nunca tuvimos otro miedo que el de  quedarnos afuera en una noche helada parados al lado de una montaña.
 Durante un tiempo, la cosa funcionó. Fuimos conociendo gente, como la irreverente y divertida Sofi, devenida en joven y aventurera mesera con habilidades imposibles pero geniales como traducir "salchichita parrillera","chorizo" o "morcilla" en big o small sausage, ante la mirada atenta de todos los gringos que nos rodeaban. Para mi es como una Federer todoterreno. Con Agus hicimos una cabalgata con ella y nos contó que había viajado durante tres años creo, sola por el mundo. Pasó por Tel Aviv y estuvo nueve meses en Berlin. Le quedó la apariencia de una alemana de berlin.......Ella nos dijo que vivía junto con otro grupo de chicos en una de las cabañas que estaban cruzando el puente. Allí la acompañaban : una pareja de americanos, una chica y un chico, dos americanos más, un español, y Paz y ella jugando para argentina. Todos vienen a aprender el idioma y hacer sus primeras experiencias en una estancia que tiende a albergar más extranjeros que argentinos. Me hace reir intentar hablarles a todos en ingles, y que ellos hagan lo propio en español. Que tendrá que ver esto con los hombres.....si tiene. Ahi viene. Esa noche, la de la cabalgata, dejamos la puerta abierta, sin llave como nos habían indicado. Volvimos cansados, más después del esmero de Sofi en mantener  las copas llenas de un riquísimo merlot (al que accedí feliz de saberme poca cosa en el tema alcohol : "los gringos se toman botellas, después un trago, un wisconsin y vuelven al vino que se llevan a sus cabañas para seguir ahi" dixit mesera.....hermosa y emotiva justificación para degustar la canilla libre con placer..."). Cenamos una riquísima sopa de espárragos coronada por una croqueta de papa en el centro. Detrás un lomo con papas delicioso y una tarteleta de frutos rojos con crema de limón. Salimos, la noche nos esperaba agazapada con la única intención de aprovecharse de nuestra cándida modorra y afilarse el frío de las garras en el calor que se nos había colado en el cuerpo. No pudo, el auto nos salvó, pero ya nos había tendido una trampa. La cabaña.....estaba cerrada con llave !!!!. Marcelo se bajo, y lo primero que recordó fue que todas las llaves estaban adentro de la cabaña. Pippa claudicó e inmediatamente volvió al auto conmigo y decidí buscar a Jesse. No la encontramos. Pero todavía había gente cenando, así que corrimos a buscar a Paz (la otra mesera). Paz buscó la llave que estaba en la casa principal y se subió al auto con nosotras. Helaba de frío. Probó veinte veces las llaves, la siguió Marcelo y nada. Al final todos nos dimos por vencidos y decidimos llamar a Ronni el que todo lo puede. Aunque esta vez, con sinceridad no pensé, que la cabaña lo dejara pasar de nuevo. Este hombre si parece un tipo astuto.....Paz nos dijo que tenían tanto trabajo que habían mandado a uno de los chicos americanos a hacer lo que ellas llaman "apertura", sin advertirle sobre la cerradura. Cuando entramos, encontramos en la cabaña el mismo desorden que habíamos dejado. Digamos que no se notaba, salvo por la puerta bien cerrada, que hubiese pasado por allí una mano femenina. Mas bien, quedaban las huellas del paso ligero de un hombre. En ese momento desde mi barullo hormonal de mujer, ya lo estaba condenando a la horca. Me psicopateaba en razonamientos enroscados propios de mi edad aunque no de mi sobreestimada formación académica. Puede fallar.....la más comprensiva de situaciones ajenas, se deja llevar por la hormona y echa por tierra estudios y experiencia de vida de años en un "Que pendejo pelotudo la put que lo pario". En cambio, Marcelo el briyante corredor, sabe medir situaciones pero por sobretodo conoce a los hombres : explicación de los hechos por un hombre : Anita, no te pongas así, es un chico, vive al día todavía debe jugar a quien hace pis más lejos, seguramente entró vio las camas de las nenas hechas en la planta baja y no dudó, todo en orden. Le contesto y le quiero pinchar la explicación : y el despelote que hay en la cocina y el living ? dónde está mi hogar encendido  para la noche ? y la salamandra ? Briyante insiste....Anita la percepción de un hombre sobre el desorden es muy distinta a la tuya, especialmente en un chico de 20 años. Para él esto es ordenado......Claramente lo que vio lo dejó satisfecho, pegó la vuelta y cerró.....Chin pun. Así de fácil es la cosa para ellos......y yo los admiro porque no demuestran paranoia y se olvidan del enojo en minuto y medio !!!!!! En fin, debo señalar otra cualidad que admiro pero que veo en pocos hombres : de la mano de Doris Lessing ".....La ternura no es una de las cualidades que acostumbremos asociar a la juventud. La vida nos la inculca a fuerza de golpes, nos hace más dulces y dúctiles de lo que nuestro orgullo juvenil nos ha permitido....".


Cuentos de Hadas suburbanas . Todos los derechos reservados. © /Desarrollo: Maira Gall / Ilustraciones: Lau Rolfo