Imbancable........

27 nov. 2013


Hace un par de días que llueve. Eso no es problema, tengo un café riquísimo, y chocolate en cantidades vergonzosas. Sin embargo,  tuve que salir. Resulta que tenía que ir al centro y apenas subí al pequeño Fiat Palio, recordé que el limpiaparabrisas no funcionaba o mejor dicho, una vez que lo encendía no dejaba de funcionar. Eso me llevó a un rapto de locura, antes de que lo arregláramos. Esa vez, quise arrancar  una de las escobillas con tan mala suerte que una siguió funcionando en modo lluvia fuerte y la otra cojeando a contraritmo como si estuviera a punto de morir, pero no lo hizo nunca y tuve que recorrer más de 20 km con chirridos, parecidos al de un vampiro poniendo sus garritas en el vidrio, ídem Cathy la iguana....Hacía un buen  rato que había dejado de llover.....

En el momento uno lo olvida absolutamente, pero todo vuelve y apenas me senté en el auto, se me vino aquel recuerdo a destrozarme los nervios y la cabeza. Lloviznaba,  pensé que no sería tan grave si el cielo se apuraba y me tiraba toda el agua encima por espacio de la hora y media que me lleva ir al centro. Arranqué sin lluvia pero con grandes esperanzas y las escobillas conmigo.....El cielo negro; caía una gota cada tanto y las escobillas enloquecidas cada vez hacían rechinar más el vidrio. Marcelo, me había enseñado una maña, apagar y encender el auto un par de veces y con eso... garantizado   : dejaban de funcionar. Lo prendí y lo apagué cinco veces, hasta que empecé a sospechar que iba a romperle el encendido. Imagínenme en un mar de autos, bajo un cielo gris plomizo y amenazante que solo arroja un poco de metralla liviana. El vidrio cada vez estaba más rayado, lo mismo que la conductora...Después de dos barreras y cuatro trenes, llegué atajandome los ojos para que no se me cayeran!. Apagué el auto y sentí un alivio indescriptible, el mismo que dar vuelta la llave, entrar a casa,  y sacarme los zapatos.......

Pasadas un par de horas, y devuelta la calma al cuerpo, Pipa me recordó suavemente que el cuaderno azul que hace unos días me había dicho que necesitaba, era para mañana. Yo creo que es el shock : pasar de un estado casi de meditación ( que me imagino parecido al de un buen alplax tomado a tiempo ) a tener que reconocer el nervio volviendo al cuerpo como si solo se hubiese ausentado por un rato pero siempre viviese allí. Y claro, señores salí con la cadencia de la pastilla que todavía tenía un poco a raya ese estado de ebullición y ansiedad que como esta visto se recupera rápidamente. Por suerte conseguimos el cuaderno, pasando por la tercera cosa que se repite y se olvida pero produce una irritación digna de clasificar en esta lista de imbancables....Por qué, cuando uno compra algo, dígase en el supermercado o en cualquier negocio, y entrega el dinero, automáticamente le revolean vuelto y mercadería comprada, y las manos y la cabeza no dan abasto para meter la plata hecha un bollo en el primer lugar que se encuentra y manotear la bolsa con el cuaderno como se pueda porque aparentemente a una la están apurando y debe salir corriendo del local.....un misterio, que se repite en el supermercado, con la diferencia que no le dan las manos para embolsar cuando la chica de la caja ya está reclamando la tarjeta que claro tampoco se encuentra por ninguna parte, aparece hasta la credencial de un club de fútbol y al final.....la tarjeta. Después, hay otras variables que atender para medir el salto del rítmo cardíaco : la mirada sostenida de la gente en la cola, que creo piensa que todo va ir más rápido ante aquellos ojos que amenazan  cual ladrones a punta de pistola;  el cajero con cara de nada entregando birome para firmar, el otro papel y los billetes de descuento que terminan en el fondo de una cartera abrumada de todo tipo de papeles, que una va juntando con la dedicación de un filatelista y la falta de tiempo para clasificar y desechar los inservibles....vieja yo ? naaaaaaaaaa. 

Si alguna de estas cosas sucede en el ámbito de un shopping, aunque una lo sabe, indefectiblemente pasa, hay que regresar a casa, despedir amiga en su caso y la llave del auto ? y el papelito para salir ? Las llaves suelen aparecer rápido, el papelito me ha costado tirarme en un escalera y literalmente sacar todo de la cartera; volver a ponerlo, llorar y que Marcelo meta la mano y por arte de magia lo encuentre !

Ir al chino y descubrir que la única cosa que ibas a comprar, no la tienen y acabas de agarrar de paso porque hacia falta también, media docena de huevos junto con un par de tonterías que obviamente abandonás porque al final vas a tener que  ir al chino de la otra cuadra. Llegar al chino de la otra cuadra, e ir viendo apenas entrás que está apagada toda la heladera.....seguir un paso más y ver una heladerita más chica con toda la mercadería amuchada, con notorias características (especialmente por la forma de la manteca) de haberse descongelado y volverse a poner en la heladera. La fatiga te agota, no querés ir a ningún lado más, arriegas tu vida y la de los tuyos, y agarrás la unica masa de tapa de empanadas que queda conocida, con forma de acordeón. Capaz esto pasó recién y después de todo es solo la masa que capaz no sale muy hojaldrada, pero vamos a estar bien, el relleno es casero........

Después te queda la verdulería boliviana..... si uno se dejara llevara por lo que ve, no tendría ningún éxito....pero las frutas y las verduras se lavan, dijo Amelia, lo de la heladera china es de vida o muerte.....Pero lo definitivamente imbancable, es la cara de vaca tonta de una, que se termina acostumbrando a ver cualquier cosa,  y  termina mirando al nene de la verdulería en una caja de cartón, cuando le pega la vuelta al costado roto y le sonríe como si él y la suciedad del lugar fueran cómplices de una felicidad asi, sencilla, sencillísima......y al final lo más bancable del día....
Cuentos de Hadas suburbanas . Todos los derechos reservados. © /Desarrollo: Maira Gall / Ilustraciones: Lau Rolfo