Isabella está devuelta......se trajo a Terminator

5 nov. 2013



Isabella está caminando por Montevideo, en dirección a Nucha que está sobre Paraná. Es un día de sol radiante, y le encanta almorzar sola ahí, un rato antes, de entrar a hablar con Nora.... Isabella no ha sido dotada del sentido del nombre y ubicación de las calles, llega a todos lados casi por casualidad, pero llega. Sin embargo, habiendo tantas personas en las calles, la gente se empeña en detenerla justo a ella y preguntarle "disculpame la calle Juncal?" Isabella se pone roja, sabe que está por ahí, le revolea una indicación con una solvencia digna de "Control de tránsito, Ernesto Arriaga o Jota Leonetti", los más sabiondos sobre esas cuestiones acá, en radio, Tv, tweeter, face y todas las redes sociales incluída la mismísima China.....pero la chica, que parece ser española, la mira entre asombrada y preocupada. Isabella, sigue con su discurso, sostiene su ubicación deteriorada y le pregunta a la españolita, donde quiere ir...."a Juncal y Las Heras", y ahí se le queda el auto empantanado en el barro y hundiéndose. Con toda inocencia, pero convencida Isabella le dice : "Ah pero estás lejos de Las Heras". La chica descubre todo incluso su buena intención, la mira y en un susurro le señala el nombre de la calle :"estamos paradas en Las Heras", agacha la cabeza lamentando su error al elegir a semejante candidata. Isabella hace lo propio avergonzada. Pero ahora ya sabe con exactitud que si la paran por eso, de Juncal y Las Heras (calles por las que vive pasando) ahora sabe un montón. No se deja amedrentar, el día y ella misma no se lo van a permitir. Pasa por "Cake", mira las tortas, siempre idealiza llevarse un par, hasta que se pregunta  para qué ? son hermosas pero nadie termina comiéndolas. De todas formas, es fanática de volver a casa con alguna exquisitez gourmet para postre o llena de libros, películas o música..... Al fin, llega a "Nucha", casi no consigue mesa, pero es paciente y se las rebusca. Aunque le dejen la carta, ella ya sabe que quiere comer : croissant relleno con jamón crudo, queso brie, tomates confitados y pesto de albahaca. Las ensaladas las abandonó hace tiempo. Cambió mucho desde que está recluída en su casa, desde que se distanció de un trabajo cruel, que como el mar no se cansa de pegar. Ese alejamiento, no sólo le hizo bien sino que la cambió absolutamente. Ahora,  le gustan los colores, usa mil colores para vestirse y los combina de una forma que antes no lo hubiese hecho, arriesgada pero se sabe fina. Ya no más blanco o negro. Las comidas deliciosas, siempre le gustaron en su justa medida, solo que mientras estaba en ese trabajo consideraba que las ensaladas eran lo mejor para seguir una tarde lúcida.....Pensando en todo esto, el llanto de una bebé la despertó de golpe y salto como un resorte a ayudar a la chica que la tenía en brazos, la amiga de la mamá que había salido un minuto del local a buscar algo. Isabella calmó a ambas, y pensó en cómo le gustaban los chicos, los ancianos, hasta los más jodidos y sus historias. Lo sencillo que le resultaba hablar con la gente, especialmente ayudarla y por sobretodo viajar......Anotó todo en su cuaderno,  había empezado a escribir, por ahí se encontraba de nuevo.... Recordó que había llegado a Nora, hecha una piltrafa como si un elefante le hubiera puesto una pata encima. Perdida, sin saber quién era. Tribunales, le había robado su identidad, su personalidad. Había terminado arrodillada a sus pies, callando locuras propias y ajenas. Creyendo que debía ser  y hacer en automático como un robot todo lo que se le pedía. Llegó a pensar incluso que se merecía el maltrato, que era cierto no hacía lo suficiente. En las tardes lloraba detrás del escritorio, veía que la gente a su alrededor estaba mal, se enfermaba, consentía gritos, manipulación, órdenes sin enfrentar mentiras e intrigas.....sentía que se le iba la vida en eso. Se le paralizaba el cuerpo y le dolía todo hasta las muñecas, como si tuviesen grilletes, y lo peor era que su vida parecía algo insignificante, que nada de utilidad o valor le aportaba al resto. Ya entonces intuía que ese no era su lugar. Dicen que ese sentimiento tiene un nombre "Síndrome de Estocolmo"... La historia y la explicación provienen de una anécdota sueca, en la que se ve la reacción de un grupo de rehenes frente a su cautiverio. Es una historia larga que concluye en afirmar que el agredido termina sintiendo que lo que su agresor hace es lo correcto.......algo asi. Tan así, que Isabella se escapó. Ahora siente su cuerpo, sabe que es suyo. Los espejos le devuelven la imagen de quién es y quién quiere ser. Aprendió a dosificar reacciones locas de extraños y amigos. Creció....y le dolió. Pero ya no van a atemorizarla tan fácilmente. Sonríe, Nora le dió un corazón de madera lleno de colores. Es para volar, tiene que viajar en avión y tiene miedo. Nora le dijo que la espera el martes con el corazón en la mano.....y ella piensa que ya lo tiene en la mano y está devuelta para entregarlo a quien quiera. Vuelve a casa con "Mi vida querida" de la ganadora del Premio Nobel de literatura Alice Munro, no lo puede evitar. Un libro enorme de Milo Locket para la artista plástica de la casa : Pippa. Y a la princesa le consiguió "Animales Fantásticos y donde encontrarlos" Newt Scamander por J.K.Rowling y "Quidditch a través de los tiempos" Kennilworthy whisp por J.K. Rowling, fanática claramente de "Harry Potter". Al final esto es todo lo que importa. Si es un clishe, pero escuchenme bien, hasta ahora todos se me han cumplido.....Buenas Noches...
Cuentos de Hadas suburbanas . Todos los derechos reservados. © /Desarrollo: Maira Gall / Ilustraciones: Lau Rolfo