Como dice una amiga, repitan conmigo : No lo intenten en sus casas...

3 dic. 2013



Anoche volví a ver con las nenas, una película que me devolvió  el corazón y el interés por un rato, y otras muchas cosas "La sonrisa de la Mona Lisa" con Julia Roberts. En uno de los diálogos, romántico por cierto, una de las chicas le decía a su enamorado que nunca se equivocaba dos veces.......bueno desde el pelo del perro en la ilustración hasta el cumpleaños de hoy llevo equivocada más de 8 veces.....Pipa me puso en jaque otra vez, y yo no le presté la debida atención. Ahora,  después del grotesco, van cayendo las fichas y el recuerdo de escucharla repetirme una y mil veces "mami no quiero invitar a Catalina a mi cumpleaños, no le vayas a decir vos"......Y  de alguna forma extraña creo que terminé diciéndole yo, sin querer.

Esta vez, Caro nos pidió que le festejáramos su cumpleaños,  en un lugar en el que juegan por equipos, con lasers, que en realidad son luces de colores en un laberinto, con sus respectivos capitanes, uno de ellos siempre el agasajado. A los que se entrena, rápidamente a través de un video y se les imponen una serie de misiones, con monstruos y todo. Como Carolina, tiene cierto carisma, terminé subiendo al micro de Leonardo (un grande)....  a la salida del colegio a 26 chicos. Ella, no solo invita a sus compañeros sino a chicos que son de otros grados y a amigos de su hermana. 

 Así que pensé, si briyante, puede correr una carrera de hasta 80 km, yo también puedo practicar este deporte extremo que consiste en cargar 26 nenes de 8, 9  y 12 años, gritando todo el viaje como maníacos, llevarlos cruzando la ciudad casi hasta el centro y volver al colegio -punto de encuentro con los padres- intacta a las 9 de la noche. Pero no se les ocurra enviarme a la agencia antidopaje, porque les contesto como Usaín Bolt, en medio del escándalo de los corredores jamaiquinos "Podrían congelarme la sangre durante 50 años y el test seguría dando negativo"......el clonazepam ya forma parte de mi sangre....

 Al punto dos, quiero reconocer públicamente a los maestros la autoridad y la dicción en el tono, que descarto manejan como Nole Djokovic su raqueta, y de la que después de la aventura vivída me califica como para irme al banco en silencio. Recuerdo a la maestra de Caro, mirándome con picardía al decirme "Bueno acá, te los dejo a todos atados con un moñito,  y que tengas mucha suerte!". Luego la infernal revelación, mi mala actuación ante un grupo de nenes saltando entre los asientos del micro y colgándose cual monitos de las barandas, sacando medio cuerpo por las ventanillas y gritando todo tipo de cosas a los autos en plena AUTOPISTA.....Algo intenté, por ejemplo "Ignacio, bajate de ahi por favor y vos tambien Gaspar, sino nos pegamos la vuelta !", no me escucharon, claro ni yo, pasa que ante grandes multitudes me quedo sin voz, le pido a Marcelo que pegue un grito de león que los tranquilice, me mira y me dice "es imposible, son chicos dejalos". El griterío estaba acabando con los efectos de la droga, pero peor la amargura de la previa, que me trajo hasta el cuento que en realidad empezó así...

Llegué al Colegio con lo justo, (como siempre, pero esta vez sin torta ni necesidad de malabares), y Leonardo, el del micro me dice, "vení seguime que la maestra te espera con todos adentro para que los saques vos, te toca el último micro subilos a ése". La maestra me dice bueno acá están todos te acompaño hasta el micro y te dejo (de haber sabido lo que pasó después le hubiera pagado para que se quedara conmigo hasta el final). Subo a todos, y vuelvo a buscar a Marcelo, me intercepta una madre que no conozco, me dice "Vos sos la mama de Carolina ? Si. Mirá yo soy la mama de Catalina y parece que tenemos un problema porque Carolina no la deja subir al micro, dice que no la invitó......Pienso rápido, no entiendo, pero  conozco a Pipa, si la subo va a hacer un quilombo, pero no entiendo por qué. Le contesto, si Catalina está invitada, que suba. La madre insiste, fijate me parece que hay un problema......No me fijo nada, le digo que por favor suba ! La nena regalo en mano sube, y mientras sigo hablando con la madre, escuchamos gritos y llantos. En dos segundos estoy en el micro mirando azorada a mi hija desquiciada gritando que ella nunca la invitó que quiere que se baje y a la nena sentada agarrando su regalo, y diciendo que ella de ahí no se mueve. Gritos y llantos (el clonazepam estaba pegando mal). Carolina que empieza a tirar patadas voladoras y al asiento de adelante. Me suplica que la nena se vaya, en un estado ezquizofrénico de brote para internar !!!!! Catalina entre llantos baja del micro y yo atrás. La madre me mira angustiada y yo no tengo reflejos, directamente no lo puedo creer .... Dejá, no te preocupes, y mirando a la hija le dice "Cata quedate tranquila que nos vamos a pasear un rato". Yo, asombrada, pensando si tengo algo más para tomar, me encuentro de pronto en el juzgado de familia del que alguna vez fui secretaria con una situación  border símil una violencia familiar.....sin saber qué hacer.  Veo irse lenta y dramáticamente a madre e hija con la bolsita del regalo en la mano. Vuelvo a subir al micro a retar a Carolina que grita y llora más fuerte....y de pronto escucho a mis espaldas, "que brava es esa nena como hace algo así"....NO lo puedo creer...estoy como fuera de foco, me doy vuelta y cambian el discurso porque yo dulcemente digo : "estoy amargadísima, algo les habrá pasado", me contestan "no te preocupes, los chicos son asi, y al final de cuentas es su cumpleaños ella tiene que estar bien" (que comprensivas ahora). Bueno vos estás segura que con nuestras hijas no habrá problema ? (también de otros grados) .....no, está todo bien. Caro no suele hacer esto, tiene que haber pasado algo.....Sigue siendo un misterio para mi. 

Ya en el cumpleaños, nos siguen pasando cosas y solo nos ofrecen café para sobrellevarlo. Entre juegos, el coordinador empieza a traer a Ignacio que hecho un mar de lágrimas jura a los gritos, que él no le hace nada a nadie, que son los otros chicos, que es todo una gran injusticia, que siempre lo culpan a él de todo. Lo mira a Briyante con ojos suplicantes y estamos asi de  hacer agua los dos....Casi nos quebramos, ante el pobre angelito que les estaba pegando a todos con la culata de la pistola láser. Por suerte Marcelo logra recuperar raciocinio y me detiene antes que interceda por el pequeño demonio que le está dando a todos los compañeros sin pena alguna......

Volvimos a las 10 de la noche, con los nervios destrozados y una nena que se quedó a dormir, era eso o llevarla a su casa que quedaba allá lejos y hace tiempo !!!!. Costó bajar la caja de cambios,  poner la P en la automática. Cuando uno está organizándolo parece todo tan sencillo, nos olvidamos, eso pasa......y al año siguiente volvemos a repetirlo..... Ahora en casa se me viene a la cabeza la época en la que Dani, una amiga profe de gimnasia, me venía a dar clases a casa y después de dejarme echo jirones el cuerpo terminaba la clase diciendo....aflojooooooooooo
Cuentos de Hadas suburbanas . Todos los derechos reservados. © /Desarrollo: Maira Gall / Ilustraciones: Lau Rolfo