Aférrate con fuerza, suelta con ligereza......

7 feb. 2015



Aférrate con fuerza, suelta con ligereza. Lo lei, ayer en una editorial del fascículo "Mujer" que sale los viernes, en el diario Clarin....o los jueves, ahora no me acuerdo. Y entonces ? Parece que lo dijo Clive Owen, en una película que se llama "Croupier" y parece que fue un sabiondo de las tristezas ajenas.....en seis palabras dio cátedra sobre un método de supervivencia. Pero me encontré con otra, mucho mejor en un libro de Pacho O Donnell, que tome prestado de la casa de mi mamá. Descubrió esta inscripción en la parte trasera de un camión :  "Si necesitás una mano, tengo dos". Me buscarían al camionero ?, porque yo ando necesitando un par de manos.....y muchas otras cosas.

Pensar que cuando tenía 9 o 10 años quería ser grande....me parecía que los adultos la pasaban cañon, que hacían lo que querían, que no estaban obligados en su trabajo como uno en la escuela o fuera de ella, a estar quietos, hacer lo que se les indicaba, pedir permiso para todo, ser simpáticos, carismáticos, hacerse querer por los maestros, ser el más piola, para que tus compañeros, no te ejecuten en pos de ajustar cuentas, como les está pasando a los pobres mexicanos con los narcos que los invadieron, igualito que a nosotros.... Que seas responsable, que tengas un boletin de calificaciones impecable, que no molestes los fines de semana con la frase "estamos aburridas hoy que vamos a hacer ?", que seas simplemente adorable con los extraños que aparecen de visita en tu casa, que saludes con un beso a todo el mundo, incluidas las personas que de tan viejas, huelen a naftalina y por sus movimientos bruscos y su desconcierto al hablar, te pegan un susto del carajo. Que no faltes a dibujo, ni a tenis, ni a lenguaje musical, ni a flauta dulce y que en todo eso también te vaya bien......Ahora pienso en el error que cometí cuando pequeña.....demasiado docil, prudente, discreta, asustada, no la pegaba con la ropa que usaba, no la pegaba con los maestros, al final le encontré la vuelta en 7° grado, tarde como pasa siempre que uno descubrió la pólvora y entendió como funcionaba todo y justito, lo cambian todo otra vez : "Empieza el secundario".... Ahi, ya tenés que ser recontrapersonaje apabullante para hacerte respetar....Picara, divertida, casi un líder como Nelson Mandela pero a otra escala claro.....eso si no querés ser del grupo de nerds, que llevan las medias hasta las rodillas pero con ganas de que les lleguen a la cintura, lo mismo que el jumper casi hasta los pies....esas que hacen papelones en pileta, son desmesuradamente gordas para su edad, y caen al agua con una desprolijidad a prueba de balas que viene con sonido y todo....  con el mismo estallido que  un meteorito que lo hace en tierra, así redondas, sin formas, haciendo unas piruetas extrañas, manoteando el aire como si quisieran agarrarse de algo mientras van en picada, ya sin posibilidades, sin chances de dignidad....Yo me preguntaba, en ese mundo chiquito en el que ahora entiendo que estaba, cómo esas chicas no se daban cuenta, ni les daba verguenza ser así..... Y por ahí, la verdad era que no solo no les importaba nada, sino que tenían una personalidad única, pura simpatía y con remates, que tu cabeza cargada de una frivolidad retrógada, no era capaz de elaborar, entender y cumplir su aplicación : observar, escuchar y aprender. En ese estadio de tilinga, los valores se medían por la pura apariencia de la desafortunada de turno....

De pronto, estabas en la facultad, rendida a hacer la carrera que tus padres querían, porque con eso de "filosofía y letras, o antropologia, anita no vas a ningún lado y de algo tenés que vivir...". Era fácil, por eso la terminé, como todo lo que me mandaron a hacer.....quería seguir impecable, era lo que correspondía.

Sin proponérmelo,  un día me desperté adulta, me casé, tuve dos nenas y descollaba de una felicidad inocente que por un tiempo me mantuvo en una ignorancia saludable, tenía un trabajo conveniente y regresaba a casa a pasear a la bebé por todo el barrio, en tórridos veranos tranquilos y llenos del perfume de los jazmines. Salvo por las rabietas y las demandas de la bebe, había logrado ir al baño cuando quería, en el trabajo y en casa, hacer espontáneamente miles de cosas sin pedir permiso, tener dinero, comprarme la ropa que realmente me gustaba.....pero duró lo que un suspiro....de golpe el cielo se puso oscuro y ser grande perdió toda la gracia..... la perspectiva que uno tenía sobre la libertad, dio un giro inoportuno de montaña rusa. Esta nueva libertad no devolvía lo que uno esperaba, te obligaba a aceptar situaciones que lejos superaban, insultos y burlas olvidados pero dolorosos de cuando uno tenía aquellos benditos 9 años.

 Los sentimientos literalmente comenzaban a devorarte, se adueñaban de toda racionalidad, que iba perdiendo por afano....ya no proponía soluciones ni explicaciones claras, la cabeza no lograba manejar la cosa como quería uno... se volvió ingrata y cobarde,  se empezó a asustar de la muerte.....Entonces uno, en pos de vivirselo todo esquivando el sufrimiento, empieza a hacer cosas inesperadas, insólitas, dejando las huellas de los manotazos de ahogado por cualquier superficie por la que atraviesa......Y ahí la agonía te devuelve a las hamacas de la plaza, a la nostalgia, a descubrir que cada cosa va en su lugar.....y que todo lo que pasó antes te hizo esta persona, que tiene días de aventuras hilarantes y otros que la devuelven a su lugar a reclamarle atención a realidades inevitables y serias, muy serias.......Pero hay que saber valorar, dejar atrás con ligereza todo lo que hace mal...... comerse como yo una chocotorta que me había olvidado que tenía en la heladera y desdramatizar absolutamente todo, disfrutando una tarde de sol parada en la hamaca de la plaza de Villa del Parque, sin pensar en nada de nada......


Cuentos de Hadas suburbanas . Todos los derechos reservados. © /Desarrollo: Maira Gall / Ilustraciones: Lau Rolfo